BUDISMO NICHIREN DAISHONIN
SOKA GAKKAI - PERU - No Oficial
miércoles, 26 de septiembre de 2012
martes, 18 de septiembre de 2012
EL YUTZU
También se las llama Nenju o Nen, que significa “meditar”, “tener en mente”.
Es decir que cuando nos enfrentamos al Gohonzon, nos ayuda a tener en mente los Tres Tesoros (el Buda Nichiren Daishonin, la Ley Dai Gohonzon y el Sacerdote Nikko Shonin)
Las palmas juntas representan la unión de realidad y sabiduría
Los dedos de las manos representan los 10 estados
El rosario budista tiene 108 cuentas que representan el número de los deseos mundanos que existen en la vida de los mortales comunes.
Cruzarlo forma una figura como el símbolo de “Infinito”, que simboliza la eternidad de la vidaLas cuatro cuentas pequeñas representan a los cuatro líderes de los Bodhisattvas de la Tierra:
Jogyo (Prácticas Superiores):
verdadero yo
líder de los 4 Bodhisattvas
libera los sufrimientos de vida y muerte
figura efímera de Nichiren Daishonin
Muhengyo (Prácticas Ilimitadas):
eternidad de la vida
percibe la esencia de todos los fenómenos
sobrepasa ideas y conceptos equivocados
Anryugyo (Prácticas Consumadas):
felicidad
brinda una inquebrantable felicidad derivada de la fe
Jyogyo (Prácticas Puras):
pureza
despeja los obstáculos en el camino a la felicidad
ilumina nuestra vida
nos libera de los sufrimientos al liberarnos de nuestro egoísmo
También se lo puede ver como la representación de un cuerpo humanoLos hilos que unen al rosario, representan la continuidad de la doctrina Budista y está elaborado con 3 o 9 fibras individuales
Cuando utilizamos el rosario durante la ceremonia del Gongyo, el cabo con dos sartas, se coloca sobre el tercer dedo de la mano izquierda, el cabo con las tres sartas se coloca sobre el tercer dedo de la mano derecha. Con las palmas de las manos unidas y los dedos tocándose unos a otros, las sartas quedan en la parte de afuera de las manosA pesar de que las diversas partes del rosario tienen un significado, ellas no tienen ningún poder especial y no son esenciales para la práctica budista
Evite frotar excesivamente las cuentas durante el Gongyo y el daimoku
viernes, 14 de septiembre de 2012
CAUSA Y EFECTO
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 4ta Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
martes, 27 de marzo de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 3ra Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
jueves, 19 de enero de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 2da Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
//... Vamos a ver que quiere decir esto en relación con ser capaces de escucharnos a nosotros mismos. Primero, delante de un problema la mayoría de nosotros usa la cabeza para diseñar una estrategia para solucionarlo. Y así, muchos de nosotros, después de haber ejercitado su celebro elaborando una estrategia para ir, por ejemplo, del punto A al punto B para solucionar el problema, empiezan a orar al Gohonzon para que esta solución funcione. (risas)
martes, 17 de enero de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA - 1ra Parte
Por Linda Johnson
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct-2003
(Traducción de Simonetta Ledda)
martes, 3 de enero de 2012
Cantando con el corazón
viernes, 2 de diciembre de 2011
¿Cómo funciona la oración del Nam-myoho-renge-kyo?
¿En qué creen los budistas? ¿Qué es la iluminación?
domingo, 6 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
Cantando con el corazón
http://www.4shared.com/audio/P3JdwAry/Cantando_con_el_corazon.html
CANTA, CANTA
martes, 18 de enero de 2011
Budismo. Practicalo.
Ya lo sabemos: es gratis, no tiene contraindicaciones, brinda comprobados beneficios... Pero, ¡cómo cuesta practicar todos los días!
Por épocas nos ponemos metas claras, tomamos súper decisiones, y hacemos todo el daimoku del mundo por unos días... hasta que llega la inercia, el exceso de trabajo, todo lo que tenemos que estudiar, la salida que nos merecemos o las tareas que no hicimos, y el espacio destinado a erigir nuestra felicidad absoluta es devorado. Es en ese momento cuando aflojamos poco a poco nuestra decisión, y sentimos que “está bueno practicar… pero puedo dejarlo para mañana”.
A continuación, una guía de preguntas y respuestas útiles para renovarnos en esos momentos en que sostener cada minuto de daimoku nos insume más esfuerzo que estudiar de memoria las 1238 variedades de micro-organismos presentes en la selva mesopotámica.
1) ¿Qué nos pasa si NO practicamos algunos días?
No hacer gongyo un día no es para psicopatearnos ni perseguirnos, el Gohonzon no nos va a “reclamar” por no practicar, mucho menos ¡castigar!... De hecho, a decir verdad muchas personas son humanistas, felices y concretan muchos objetivos sin practicar (ni siquiera conocer) nunca el Budismo, lo que equivaldría a decir que NUNCA han hecho gongyo ni daimoku.
Por otra parte, orar SOLO para “cumplir” con la cantidad diaria de daimoku que nosotros mismos nos pautamos y no “fallarnos”, tampoco generará una gran diferencia positiva en nuestra vida.
Desde el punto de vista del Budismo del Daishonin, invocar al Gohonzon es reafirmar que somos Budas. Es ascender a la máxima altura que existe en nuestra vida para ver todo desde la más amplia dimensión, y luego “descender” para accionar en nuestra realidad concreta con coraje y sabiduría. Lo importante entonces no es cumplir con la cantidad de daimoku, sino SOSTENER cada día esta afirmación en nuestra oración y la firme decisión en nuestros objetivos.
Sensei señala: “El Daishonin no dice nada sobre la cantidad de daimoku que uno tiene que hacer por día. Es algo que queda totalmente a criterio de cada uno, en base a su conciencia y a su sentido de la responsabilidad. La fe es un camino de por vida, así que no hay necesidad de sentirse excesivamente ansioso o angustiado acerca del poco o mucho daimoku que uno hace.
El Budismo existe para liberar a la gente, no para restringirla. Esforzarnos día tras día en la práctica del gongyo equivale a una suerte de ‘entrenamiento espiritual’, que purifica y limpia nuestra vida, pone a punto nuestro motor interior y nos lleva por buen camino durante cada jornada. La mente y el cuerpo funcionan de maravillas y nos sentimos bien sincronizados con el universo”.
2) ¿Cuántos años tendré que practicar hasta ser un Buda, ser feliz?
Comparemos la felicidad con la sensación de sentirnos con la panza llena después de una rica comida, incluido postre y café en el menú. Haciendo esta analogía, la pregunta de arriba sería: ¿cuánto alimento debería comer (años de práctica) hasta sentirme lleno y satisfecho (ser feliz)?
Alguien dirá que su respuesta es un plato de comida, para otro deberá ser una porción doble. Pero esta pregunta encierra una contradicción en sí misma… Acaso, ¿no volvemos a tener hambre al cabo de varias horas de la ingesta anterior? Así como es equivocado pensar que solo tendremos necesidad de comer una vez en la vida, y que una vez satisfechos nunca más volveremos a sentir hambre, es también erróneo sostener que la felicidad es estática, que es un estado que alcanzamos luego de “llenarnos” con cosas que nos causan regocijo, y que luego nunca más volveremos a experimentar desdichas ni dificultades.
El Daishonin afirma: “Sufra lo que tenga que sufrir, goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida, y continúe invocando Nam-myoho-renge-kyo pase lo que pase. ¿No sería esto experimentar la ilimitada alegría que proviene de la Ley? Fortalezca su fe más y más”.
En definitiva, la práctica NO permite alcanzar una felicidad permanente y estática (algo así como estar todo el tiempo en una hamaca paraguaya con un coco en la mano sin que nada altere esta situación). Muy por el contrario, el Buda afirma que la práctica ES LA FELICIDAD EN SÍ MISMA, pues nos permite experimentar una genuina alegría en cada circunstancia que nos toque vivir. Por ende, practicar hasta el último instante de nuestra vida es la oportunidad de vivir una existencia colmada de triunfos y de auténtica dicha, pase lo que pase.
3) ¿Practico para ser Buda, o porque soy Buda practico?
¡Pavada de dilema! ¿El huevo o la gallina? ¿El campeonato o la Libertadores? ¿Pantalón o minifalda?
Analicemos el caso: practicar para llegar a ser un Buda implica que ESTAMOS AFIRMANDO que en principio NO LO SOMOS, y que con el paso del tiempo de práctica iremos elevando nuestro estado de vida hasta alcanzar finalmente la plenitud de la Budeidad. Esta visión establecería que debemos avanzar en nuestra vida ascendiendo de un estado de vida a otro superior, en una escalera de 10 peldaños (desde el estado de Infierno al de Budeidad). Esta visión de la práctica coincide con las enseñanzas expuestas por Shakyamuni en el período previo al Sutra del Loto, en sus enseñanzas provisorias.
Sin embargo, al momento de revelar la verdad, Shakyamuni afirma a través del Sutra del Loto que TODOS SOMOS BUDAS por igual, aquí y ahora. Recurrimos al Gosho para investigar sobre el tema: “Lo mismo sucede en el caso de un buda y un mortal común: no se trata de dos identidades separadas. Uno se llama ‘mortal común’ mientras duda de que la Budeidad y su propia vida son una misma cosa; pero una vez que percibe esta verdad, puede llamarse ‘buda’”.
Desde esta perspectiva, el Budismo del Daishonin nos revela que YA SOMOS BUDAS, que poseemos naturalmente este estado de vida y que por reconocernos como tales invocamos Nam-myoho-renge-kyo.
Llevándolo a nuestra vida cotidiana, practicar para llegar a ser budas es suponer que somos “chiquitos”, enfrentar cada obstáculo, superarlo, y esperar el siguiente para ir creciendo hasta llegar a ser un Buda indestructible. En cambio, partir de la premisa de que somos budas, es partir de nuestra máxima estatura, afirmar que cada obstáculo que se nos presenta es lo que necesitamos para poder “usar” nuestra Budeidad, y con esa convicción “salir a la cancha” para mostrar nuestra fortaleza y nuestro talento.
4) ¿Tengo que hacer daimoku por los demás o por mis objetivos?
La sinceridad frente al Gohonzon es fundamental: Sensei nos indica que “es natural que las oraciones se centren en nuestros propios deseos y sueños. No hay necesidad de fingir que uno está orando por algo elevado cuando no es así. Si lo hacen, en realidad se están engañando a sí mismos. Pero si invocan daimoku de una forma natural, sin reservas, por lo que más ansían, con el tiempo irán cultivando un estado de vida cada vez más amplio y noble. Desde luego, está perfectamente bien hacer daimoku con la decisión de ser una persona más generosa o por el bien de los amigos y del kosen-rufu, es decir, por la felicidad y la prosperidad de todas las personas. Son libres de hacer daimoku por lo que quieran. Todo queda en ustedes. Hacer el gongyo y el daimoku no son obligaciones, sino un estupendo derecho que todos tenemos”.
En definitiva, SI NUESTRO CORA-ZÓN ES SINCERO, persiguiendo un objetivo propio también estamos contribuyendo a la felicidad de los demás; sin duda, cada uno de nuestros amigos se verá contagiado al ver nuestro triunfo; y nuestra convicción en la fe se renovará para alentar más y mejor a nuestro entorno.
Practicar hasta que salga
Ser felices de verdad es trazarnos una gran meta (trabajo, amigos, sociedad, familia) y esforzarnos por concretarla. Pero, ¿por dónde empezar? EL PRIMER PASO, el fundamental, es nuestra DECISION EN LA FE.
“La fe nos permite transformar no sólo nuestros problemas cotidianos, sino también las bases mismas de nuestra vida. Mediante nuestra práctica budista, (gongyo y daimoku) podemos desarrollar un sólido núcleo interior, y una reserva inagotable de buena fortuna. (...)”.
Plenos de convicción en que no hay oración que quede sin respuesta, ¡¡desafiémonos con sinceridad en la fe hasta concretar sin falta todos y cada uno de nuestros grandes objetivos!!
Por VAS21
jueves, 28 de octubre de 2010
Experiencia Vanessa Rivera
A finales del año 2008 me diagnosticaron Insuficiencia Renal Crónica motivo por el cual debí someterme a un tratamiento llamado Diálisis esto causo mucha conmoción en mi familia y mucho mas a mí, sin embargo tuve que hacerlo porque de ello dependía mi bienestar.
En situaciones como esas siempre surge la pregunta: ¿Porque a mí? Y por fortuna el vivir toda esta experiencia que a mi parecer era horrible me enseño muchas lecciones, solo un año basto para comprender el valor que tiene la vida y aprendí a luchar con fe por mantenerla.
Desde el inicio del año 2009 mis dificultades siempre tenían que ver con la salud, a pesar de mi actitud tan positiva siempre se presentaban obstáculos que me tambaleaban y en reiteradas ocasiones se lo atribuía a entonar Daimoku; surgía la interrogante ¿Cómo es posible que no mejore y que cada vez mi salud se deteriore más? La respuesta era simple¸ estaba en mi vida y es una forma de disminuir el karma negativo. Al decirlo así, suena fácil de aceptarlo pero es difícil comprenderlo y mucho mas vivirlo.
Tengo el inmenso beneficio que todos en mi hogar entonan Nan Miojo rengue kio, cuando por cualquier motivo mi practica decaía tenia a mi mamá y hermanas que me alentaban a no debilitarme y a que siguiera siempre adelante; sin embargo en más de una ocasión me deje invadir por la oscuridad fundamental y pensé que no iba a superar todo esto, no obstante siempre tuve la convicción que tenia la llave para abrir todas las puertas y apenas me lo determine los cambios empezaron a surgir.
Recitar Nan Miojo rengue kio extrae una fuerza y un coraje indescriptible que te ayuda a entender el porqué de las cosas y mas allá de eso te da ayuda a encontrar el camino para superar cualquier obstáculo y encontrar la felicidad sin importar la situación que se está viviendo .
No fue fácil tener que someterme a diálisis pero la experiencia fue aleccionadora, conocí a mucha gente cuya condición era peor que la mía, yo apenas tenía meses y un aspecto físico que no denotaba que estaba enferma en cambio la mayoría de la gente que se encontraba allí tenían años esperando un donante y un desgaste físico significativo; todo ese ambiente me ayudo a comprender que nadie está exento al sufrimiento de la enfermedad y que así como yo hay muchos que tienen la fe de mejorar; Ese escenario fue propicio para alentar a la gente, ofrecerles una palabra que se convertiría en gran ayuda y con mi actitud les hacia entender que sin importar las circunstancias había que seguir adelante y sobrepasar cualquier obstáculo que se presentara.
A pesar de mi fe y las ganas que tenia de seguir adelante mi salud desmejoraba notablemente, iba con mucha frecuencia al hospital, mi tensión arterial era incontrolable producto de la falla renal, esto ocasionaba fuertes dolores de cabezas que sumado a la diálisis me hacían sentir horrible; en ocasiones pensé que ya no podía mas, por fortuna siempre recordaba o me hacían recordar Nan Miojo rengue kio y una frase muy significativa que me devolvían la esperanza: ¨”El invierno siempre se convierte en primavera”
Los meses pasaron, ya era necesario realizarme un trasplante renal; a pesar de no ser la cura para la enfermedad era la única opción que me devolvería la calidad de vida y una vez más surgía la pregunta ¿Porque a mí? Solo que en esta ocasión la respuesta la tenía más clara ya que había estado leyendo un tema llamado: Disminuir la retribución de nuestro Karma, y nuestro presente es el resultado o efecto de nuestras causas pasada…Yo debía transformar mi karma de enfermedad y la única manera de lograrlo era entonando daimoku.
En una ocasión leí una orientación de Ikeda Sensei que me alentó mucho, en ella menciona que: “Las enfermedades sirven para nutrir nuestro corazón, las personas que comprenden correctamente su afección y perseveran a lo largo de ella podrán vivir de manera mucho más profunda, potente y grandiosa”
Tenía muy claro lo que necesitaba y en base a eso iban dirigidas mis oraciones y mis acciones ya que debí someterme a una serie de pruebas para dar el primer paso para optar a un trasplante, que era estar en una lista de espera, tuve el gran beneficio que la mayoría de los exámenes los pude costear y eso aceleraba un poco más el proceso.
Sin embargo, para mi mayor fortuna y en respuesta a las oraciones que dirigía al gojonzon mi hermana Ana María se ofreció a donarme el Riñón que tanto necesitaba; ¿se podrán imaginar mi emoción?, la alegría era indescriptible, mi hermana mayor estaba realizando por mí un acto de amor invaluable producto de su misericordia, desprendiéndose de un órgano sin pensarlo dos veces para devolverme la vida, no puedo decir con palabras lo que sentí al saber que pronto el sueño de estar llena de salud seria una realidad.
Mi hermana comenzó a realizarse las pruebas para verificar si era apta para donar, cada prueba que le mandaba hacer los resultados eran favorables lo cual indicaba que había un porcentaje alto de que si estaba en condiciones de ser la donante, la verdad fue muy emocionante saber que todo había salido bien y más emocionante fue al realizarnos la prueba de compatibilidad y al tener el resultado en las manos tanto mi hermana como yo supimos que ya era un hecho el poder operarnos.
Ya todo estaba listo; nos pautaron la operación para el 4 de noviembre, pero como los obstáculos siempre aparecen se me presento una infección y no fue posible operarme en dicha fecha, y es sorprendente que nuevamente me pautaron la operación en esta ocasión para el 25 del mismo mes y otra vez tuvo que ser postergada ya que la infección no había cesado, es difícil imaginar toda esa situación; sin embargo luego comprendí que las funciones protectores se manifestaron en mi vida en ese momento, si esa infección se hubiera presentado después del trasplante las consecuencias iban hacer peores. Definitivamente nada es casualidad y el entonar daimoku hace comprender esta realidad, nunca dudé, seguí entonando junto a mi familia con la certeza de que pronto todo pasaría.
El mes de diciembre llego, y con él nuevas dificultades. En esta ocasión no era yo si no mi hermana Ana María, ella debía someterse a una operación ambulatoria pero operación al fin; nos sorprendió a todos porque fue de un momento a otro. Ella estaba en Barinas y nosotros acá en Caracas, la única forma que teníamos de apoyarla era a través de nuestro daimoku y así fue, no dejamos de recitar y comprendimos que las adversidades son parte de la vida y si ya habíamos superado tantas cosas esta no iba hacer la excepción.
Llego el año nuevo, mi hermana estaba mejor pero aun no tenía un mes de la operación que le habían realizado el mes de diciembre razón por la cual los médicos deciden postergar una vez más la operación. Yo continuaba yendo a diálisis y a pesar de todas las dificultades que se presentaron el año anterior estaba tranquila porque sabía que se iban a dar todas las condiciones para que la operación fuera un éxito, el daimoku y el gonguio fueron mi apoyo y mis oraciones estaban centradas en el bienestar tanto de mi hermana como el mío.
Una vez más nos llamaron del hospital esta vez sí era un hecho teníamos que estar el domingo 21 en el hospital para exámenes previos a la operación y el 24 de febrero seria la intervención; y así fue, ese día nos llevaron a quirófano desde las 7 de la mañana; ya casi lista para entrar a pabellón nos dicen que la operación no se va poder efectuar en ese momento mi mente se quedo en blanco y solo hoy la voz de Ana que me decía: Nan Miojo rengue kio, Nan Miojo rengue kio, Nan Miojo rengue kio y en la sala que nos dejaron esperando ambas nos pusimos a recitar. Parece increíble pero después de haber dicho que la operación no se realizaría vinieron y se llevaron a Ana maría poco después me llevaron a mí y cuando abrí los ojos ya estaba en la sala de recuperación. Wao!!! Llore de emoción al verme allí y al ver a mi hermana, todo había salido bien, esa tarde recuerdo que llovió después de tanta sequia, eso fue muy significativo.
Nos subieron a la habitación y al pasar por el pasillo vi los rostros de alegría de mis padres y demás familiares, entre la emoción y el dolor término de pasar ese día, al día siguiente me pude parar, la alegría era indescriptible, el verme alii, operada, ver a mi hermana a mi lado sentí tantas cosas y sobre todo un inmenso agradecimiento. Me continuaron realizando exámenes el resto del día y parte de la noche, para mi sorpresa me dializaron y me explicaron que era necesario para ayudar al riñón.
El día viernes 26 sucedió algo con lo que no contaba, debían intervenirme de emergencia nuevamente… En ese momento estaba tan confundida y bajo los efectos de los medicamentos, lo único que recuerdo es a mi mama diciendo: Pase lo que pase no pierdas la fe y al rato me bajaron al quirófano, sentí miedo y a la vez estaba tranquila, no pensé en nada y cuando volví abrir los ojos estaba en la sala de recuperación esta vez no era emoción lo que sentía al verme allí, en ese momento sentí desesperación al no saber que ocurrió con mi riñón, estaba muy inquieta por fortuna dejaron entrar a mi hermana Cinthia y para mi beneficio estuvo conmigo hasta que me subieron nuevamente a la habitación.
Tengo que admitir que me sentía súper adolorida muchísimo más que la primera vez que me operaron, aparte estaba descontrolada y bajo los efectos de la anestesia, de hecho fueron 6 largos días con sus noches los que dure sin dormir pero los resultados de la operación fueron óptimos, ya el riñón estaba funcionando como debía, día tras día iba mejorando y respondiendo a los tratamientos anti rechazo que me colocaban, el semblante me cambio de inmediato y por supuesto mi ánimo y mi alegría eran evidentes ya era un hecho lo que tanto había anhelado.
Dos semanas después me dieron de alta, he tenido que ir a consulta 1 vez a la semana y la evolución ha sido excelente… mi calidad de vida mejoró al 100%. Hoy a dos meses del trasplante aparte de sentirme excelente, siento un inmenso agradecimiento, soy tan afortunada de tener la familia que tengo que siempre me brindo el ánimo y el apoyo cuando más lo necesite.
Para finalizar quisiera compartir esta cita de Daisaku Ikeda:
“Es fundamental que nuestro avance se base en la entonación del daimoku tanto en época de sufrimiento como en circunstancias dichosas, así en tiempos duros encontraremos la sabiduría necesaria para transformar el veneno en remedio y en épocas de felicidad podremos avanzar con optimismo y una esperanza mayor aun”
Gracias a Vanessa Rivera por la colaboración, de este blog con su experiencia
SGIV- Caracas.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Puliendo nuestras vidas hasta merecer la pareja ideal
Muchos encuentran esto tan extenuante, tanto emocional como físicamente, que intentan todo lo que se les ocurre para vencer este dolor. Pero a pesar de sus repetidos intentos, no pueden hacer nada para evitar que esto se transforme en algo crónico en sus vidas.
¿Cómo podemos hallar a la persona correcta en el momento correcto, enamorarnos y valorarnos mutuamente al mismo tiempo? El hecho de no saber cómo actuar frente a tantos factores, criterios y variables tan complejas que intervienen en el encuentro de estas dos personas únicas, aún atravesando una interminables frustración y tormento y luchando a través de incansables ensayos y errores, nos deja a la mayor parte de nosotros, cuando menos, desconcertados.
El éxito en la búsqueda de nuestro compañero ideal aparece entonces como una meta muy ardua y difícil de alcanzar. Pareciera que los afortunados son apenas un puñado entre cientos de miles. Pero aún siendo así de escasa la probabilidad, es alta si la comparamos con aquella de encontrar y abrazar el Sutra del Loto. Veamos qué nos dice Nichiren Daishonin acerca de esta posibilidad:
“Así, encontrar este sutra es tan raro como el florecer de la flor de udumbara, que sucede tan sólo cada tres mil años, o comparable a que la tortuga de un solo ojo encuentre flotando un trozo de sándalo, lo cual ocurre sólo una vez en innumerables e interminables kalpas.”
El Daimoku del Sutra del Loto. WND p 143.
¡Atención entonces!, nosotros como practicantes del Budismo de Nichiren que invocamos Nam-Myoho-Rengue-Kyo, nos hemos hecho acreedores al premio máximo.
Nichiren Daishonin continúa diciendo:
“El octavo volumen del Sutra del Loto de la Ley Maravillosa establece que aquél que acepta y propaga el Sutra del Loto disfrutará de inmensa buena fortuna.”
Entonces, no queda duda de que, como practicantes del Sutra del Loto, hemos heredado esta inmensurable y omnisciente buena fortuna. En tanto realicemos las causas correctas, seamos capaces de manifestarla y disfrutarla. De este modo, si aplicamos la estrategia del Sutra del Loto al cuidadoso pulimento de nuestras vidas, ya nos estamos preparando para reclamar esta buena fortuna que está a nuestro nombre. Y entre las diversas clases de buena fortuna, se encuentra aquella de hallar a nuestro compañero ideal, a pesar de que las probabilidades parezcan escasas.
En la misma carta, el Daishonin señala:
“Cuando el Sutra del Loto fue predicado y la luna de la enseñanza teórica apareció en el cielo, primero alcanzaron la iluminación los bodhissatvas de ojos excelentes, luego las personas bizcas de los dos vehículos y, por último, hasta los ojos ciegos de las personas comunes fueron abiertos.”
Así, con nuestros ojos bien abiertos, la puerta de la sabiduría de Buda, esa sabiduría inherente a la vida humana, también fue abierta. Aplicado a nuestro tema, ¿qué clase de problema es este al que no podemos encontrarle una solución y qué clase de laberinto es el asunto amoroso del que no podemos encontrar un camino directo hacia la salida?
El budismo enseña que todos los problemas y sus soluciones provienen desde dentro de nuestras propias vidas. Por lo tanto, si hemos venido teniendo dificultades en hallar a nuestro compañero ideal, sabemos que es en nuestro interior donde se encuentran en última instancia las respuestas acerca de cómo alcanzar esta meta.
Lo primero que podemos hacer en nuestras vidas es construirnos a nosotros mismos antes que nada.
Nuestro objetivo mínimo debería comenzar por convertirnos en personas dignas de ser amadas. Y el objetivo final es pulir nuestras vidas de manera que atraigamos a los candidatos ideales como imanes llenos de promisorias retribuciones por habernos confiado sus corazones.
Para alcanzar tales objetivos, en primer lugar y antes que nada es recomendable que comencemos una campaña de daimoku para elevar nuestro estado de vida y hacer emerger nuestra sabiduría.
Según el principio de “unidad de persona y su medio ambiente”, a menos que nos elevemos del nivel en el que nos encontramos ahora, siempre seremos presas del consabido medio ambiente conflictivo y de sucesos perturbadores que no son más que el fiel reflejo de nuestro estado de vida.
Una serpiente se aparea con otra serpiente, mientras que un ser humano hace pareja con otro ser humano, una persona cuyo estado se vida se encuentra en el Estado de Tranquilidad, normalmente no buscará una relación con otra persona cuyo estado de vida esté permanentemente en Animalidad o Hambre.
En lo que atañe a nuestro compañero ideal, todos tenemos nuestras condiciones y aspiraciones en mente: si somos humildes y conservadores, normalmente buscaremos a alguien que posea un perfil similar al nuestro.
La mayoría tiende a desear a alguien que es o potencialmente será más elevado que uno mismo, tanto en personalidad y habilidades como en logros o aspectos financieros. Como seres humanos, es natural que adornemos, busquemos y admiremos a personas con cualidades mejores que las nuestras.
Si aspiramos a conseguir a alguien con las mejores cualidades posibles como nuestro compañero para toda la vida, la manera segura de lograrlo es desarrollarnos nosotros mismos hasta lograr vivir según los mismo –o aún más elevados –criterios que aquellos que exigimos de ese compañero perfecto. De esta forma, no malgastaremos nuestro tiempo en vano tratando de alcanzar aquello que está fuera de nuestro alcance. En otras palabras, lo mejor es que primero “reparemos y actualicemos” todo nuestro ser de manera tal de merecer el amor de nuestro compañero ideal. Y para alcanzar este objetivo, la revolución humana constituye la clave fundamental.
¿Somos felices y saludables mental y físicamente?, ¿somos personas positivas, con confianza en nosotros mismos, activos, diligentes?, ¿cuánta fuerza tenemos y qué hemos logrado en la vida que merezca el respeto, admiración y aceptación de los demás?, ¿estamos tratando realmente de aplicar todo nuestro esfuerzo en extraer nuestro máximo potencial con el propósito de avanzar?, ¿estamos transformando nuestros defectos en virtudes con las cuales podamos engalanar nuestra vida para que brille más y más aún?, ¿somos esa clase de persona adorable y amigable que nosotros mismos estamos anhelando encontrar y con la cual convivir?
En su “Carta a los Hermanos”, Nichiren Daishonin nos proporciona una vívida descripción de la estrecha relación que existe entre marido y mujer: “Cuando un marido es feliz, su esposa se siente colmada. Cuando un hombre es ladrón, su esposa también termina por serlo. Esto no sólo es un hecho limitado en ésta existencia. El marido y la mujer tienen una relación tan íntima como el cuerpo y la sombra, como la flor y el fruto, como la raíz y las hojas, en cada existencia de la vida. Los insectos se alimentan de los árboles en que viven y los peces beben del agua en que nadan. Si la hierba se marchita, las orquídeas se lamentan; si los pinos crecen frondosos, los robles se regocijan.” - WND, p 501
En otras palabras, dos personas permanecen juntas, comparten sus vidas o experimentan sus karmas combinados juntos, pero no están juntas sólo por producto del azar. Están juntas por razones concretas. Aquellos que poseen buen karma pueden compartir su buena fortuna con aquellas personas que poseen la buena fortuna de disfrutarlo. Aquellos que tienen un profundo y oscuro karma, sólo estarán junto a alguien cuyo destino –o al menos parte de él –sea igualmente oscuro y pesado. Un hombre tierno y afectuoso no calificará para interpretar el papel de marido en la vida de aquella mujer cuyo karma es casarse con un hombre abusivo. En cambio, él corresponderá a una mujer que posea el buen karma de disfrutar el tierno amor de su hombre.
Por lo tanto, su somos los suficientemente sabios, antes de emprender la búsqueda del Sr. o la Sra. Apropiada, erradicaremos nuestro mal karma y crearemos buen karma primero. De esta manera, nos convertiremos en personas de mejor fortuna. Esto nos ahorrará el atravesar por muchos sufrimientos indeseables y evitables.
Una miembro de la División Juvenil Femenina (DJF), inteligente y hermosa, debió sufrir reiteradamente a causa de su karma de relaciones destructivas. Su karma había sido encarnado continuamente por una serie de jóvenes de un perfil muy parecido, que se sucedían en su vida como si fuera una carrera de postas. Cada vez que iniciaba una nueva relación, ella se sentía tan atraída hacia su nueva pareja que rápidamente le entregaba su cuerpo y su corazón, convirtiéndose así en alguien subordinada por completo a ese hombre. Se había brindado fácilmente a aquellos hombres que buscaban conquistas fáciles. Como resultado, ellos no la valoraban, sino que, uno tras otro, la abandonaban cuando el entusiasmo por la novedad se desvanecía.
Obviamente, ninguno de ellos era el hombre con quien se suponía que compartiera su vida, y su karma volvía a tenderle una trampa en el momento preciso a causa de que carecía de sabiduría para distinguir lo bueno de lo malo. Ella no tomaba conciencia de este gran problema de su karma hasta que se esforzó el cuádruple en su daimoku y en las actividades por el Kosen-Rufu.
Entonces fortaleció persistentemente su fe, práctica y estudio con el objetivo de erradicar su karma de relaciones tóxicas, trabajando también así firmemente en su revolución humana. En su caso, tuvo que forzarse dolorosamente a no saltar rápidamente a una nueva relación hasta que no tuvo claro que no había transformado su vida.
Ella ha encontrado por fin su compañero ideal, una persona completamente diferente de aquéllas con quienes se habían relacionado en el pasado. Ahora puede tratarlo con auténtica ternura ya que existe reciprocidad por parte de él, que le retribuye con más amor y cuidados aún. Sin embargo, esto sólo ocurrió a partir de que ella elevó su estado de vida y cambió su óptica hacia los hombres, pudiendo así reconocer y elegir a este afortunado hombre que armoniza perfectamente con ella.
Tres años de práctica diligente, entre lágrimas y experiencias desgarradoras, fueron realmente duros hasta que pudo triunfar en su búsqueda de erradicar el mal karma de las relaciones, pero fue un esfuerzo bien invertido. Si nunca lo hubiera hecho, hoy todavía estaría tropezando y sufriendo a causa del mismo karma, probablemente por el resto de su vida.
La segunda respuesta que nuestra vida puede dar es elegir sabiamente.
No querríamos arriesgar nuestra felicidad atándonos a alguien sólo porque esa persona está disponible para nosotros, ¿verdad? Si lo hacemos, sólo nos cabe esperar un interminable sufrimiento. El sentirse desesperadamente solo, el temor de que no haya otra oportunidad de encontrar a un compañero mejor o el creer que no merecemos a alguien mejor no son motivos suficientes para mecánicamente desvalorizarnos y bajar nuestras expectativas. Es mejor dejar que el corazón continúe anhelando un gran amor que llenar ese doloroso vacío sin criterio alguno.
También aquí, haríamos bien en transformar antes que nada toda esa energía proveniente de la desesperación, el temor y el conflicto interior en combustible que forje nuestro propio desarrollo.
Echemos una mirada a cómo es una armoniosa y sólida unión ante los ojos del Daishonin:
“El hiyoku es un ave de un cuerpo y dos cabezas. Ambos picos alimentan el mismo cuerpo. Los hiboku son peces que poseen un solo ojo. Por eso el macho y la hembra deben permanecer juntos durante toda la vida. El marido y la mujer tendrían que ser así.”
Carta a los Hermanos, WND p 502.
Una relación ideal debería ser recíprocamente nutritiva. Es muy importante que, con nuestro compañero, nos inspiremos y alentemos, respetemos y valoremos, motivemos y fortalezcamos el uno al otro. Que podamos compartir sueños y esperanzas, que abracemos las creencias y el carácter del otro, que juntos vertamos lágrimas frente a la adversidad y que trabajemos como dos en cuerpo pero con una sola mente que posee objetivos comunes. Que nos aseguremos que ambas partes seamos maduras, sinceras, independientes, auténticas, positivas, protectoras y deseosas de mejorar y crecer.
No nos gustaría vernos involucrados con alguien cuya energía es inherentemente destructiva y obstructiva de nuestra felicidad. Si nuestro compañero en perspectiva tiende a ser dominante o a avasallarnos de manera poco razonable y no nos sentimos seguros de nuestra habilidad para amoldarnos con alegría a una personalidad tan fuerte, apliquemos nuestra sabiduría y sentido común para alejarnos de esa relación. Tenemos que estar atentos y no saltar ciegamente hacia una relación predeciblemente condenada y dolorosa desde el mismísimo comienzo.
La tercera respuesta que nuestra vida puede dar a resolver nuestro problema de relación es renovar la imagen que hemos venido teniendo de los que debe ser un compañero ideal.
En verdad, mirándolo superficialmente, es difícil encontrar a alguien cuyas fuerzas y debilidades se adapten a las nuestras de manera perfecta. Pero, depende de nosotros el cómo pensemos y actuemos para complementarnos el uno al otro y crear valor de las aparentes fallas de nuestro compañero.
Cuando los ideales y deseos de ambos lados no están balanceados o están confrontados, antes de considerar la relación como condenada al fracaso y romper el compromiso o de apurarnos a terminarla, hay todavía algo que podemos intentar. De hecho, el activar nuestra sabiduría nos hace tomar conciencia del distorsionado retrato que habíamos pintado de nuestro compañero. También podemos emplear las enseñanzas del Budismo de Nichiren Daishonin para obtener una imagen realista, vívida y positiva de la misma persona.
Hay diferentes ángulos desde los cuales podemos reconsiderar nuestra opinión de nuestro compañero y hallar formas de corregir y ajustar las diferencias de ambas partes.
¿Son esos problemas fundamentales para nuestra relación, algo definitivamente insoportable en el largo plazo?, ¿están instalados sin que exista la menor posibilidad de mejora o cambio?, ¿son únicamente responsabilidad de nuestro compañero?, ¿o bien son el producto de nuestra propia mente ilusionada por la función de los Tres Venenos de la codicia, la furia y la estupidez? Y, los que es más importante de todo, ¿poseemos la sabiduría para ver la realidad de estos vínculos como una manifestación de nuestro propio karma, y estamos dispuestos, por tanto, a asumir total responsabilidad?, ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestro compañero y dar un giro en nuestra relación?
¿Alguna vez se peguntaron por qué un hombre al que dejaron se convierte en pareja de otra persona? “Los que uno deshecha es el tesoro de otro.”, dice el refrán. Vale decir, el valor de todo es relativo, dependiendo de su vínculo con el medio ambiente y del ángulo desde el cual lo miramos. ¿Significa esto que podemos reconfigurar el patrón de nuestra relación sin necesidad de cambiar de compañero?, ¡Sí!
Y aquí viene la importante cuestión a tener en cuanta y la verdadera tarea de realizar: ¿podemos brindarlo a nuestro compañero espacio para vivir su propia vida en lugar de envolverlo en la estrecha mira de nuestros esquemas mentales?, ¿deseamos aplicar la sabiduría, misericordia y fuerza –nuestra naturaleza de Buda –para transformar en medicina?, ¿recorreremos este nuevo camino, dondequiera que éste nos lleve, con una actitud positiva y crearemos nada más que buenas causas para nuestra relación?, ¿queremos realmente aplicar nuestra sabiduría y misericordia para comprender el punto de vista de nuestro compañero y practicar éste budismo en su nombre para ayudarlo a transformar su karma y erradicar su sufrimiento?
La cuarta respuesta para ayudarnos en nuestra relación es reflexionar acerca de lo que queremos y estar bien preparados para lograrlo. En otras palabras, determinar lo que queremos, así como también determinar que llevaremos a cabo lo que sea necesario para merecerlo.
Los deseos, necesidades y aspiraciones de las personas varían, y los criterios que ella se fijó puede que no coincidan con el de muchas personas। No importa la magnitud de lo que nos propongamos: si hacemos la causa necesaria, recibiremos el correspondiente efecto.
TOMADO DE BUDISMO NING - http://www.budismosgi.com
